Luiz Carlos Neves: somos instrumentos que se desafinan con mucha frecuencia

No voy a negar mi particular entusiasmo por entrevistar a Luiz Carlos Neves, el creador del Sapo Cururú, un batracio con muchas hazañas y uno de mis personajes favoritos de la literatura infantil venezolana. Neves es un hombre delgado y alto, de maneras suaves y un cadencioso acento que remontan a su Mato Groso natal; los surcos de sus ojos nos hacen a pensar en una vida donde la risa siempre ha tenido cabida. Cuando le pregunto la razón para inmigrar a Venezuela me dice altisonante y alegre “por el amor, me enamoré de una venezolana de la que aún sigo enamorado”.

Luiz Carlos estudió Derecho e hizo una especialización en Derechos del Ambiente y en Politología pero su ocupación ha sido como escritor. También es traductor del portugués y el francés; suele colaborar con el Festival Internacional de Poesía de Venezuela.

“Siempre me gustó escribir, donde estuviera tenía montones de papeles; al llegar a Venezuela mi mujer me dijo “ya es suficiente de gavetas, vamos a poner esto en libros”; así que empecé a publicar aquí en Venezuela y ya tengo 40 libros entre poesía, teatro, cuento novela y ensayos. Además de las traducciones”.

VC:Mucha de su propuesta literaria apunta hacia la infantil, para usted ¿cuál es la diferencia de escribirles a niños o a jóvenes?

LCN:Bueno, por ejemplo Jorge Luis Borges consideraba a “Alicia en el País de las Maravillas” un libro para adultos; él tenía una tirria muy grande de que esa obra se considerara infantil por su grandeza en el lenguaje, juegos matemáticos, musicales. Sin embargo es un libro para niños; ¿Cómo es eso? Pues el lenguaje y la problemática son adecuados para la edad y, por último, eso que lleva al niño a interesarse en la literatura: la fantasía. Mire qué cosa maravillosa, agarrando ahora un vuelco completo, “Harry Potter”. Cómo es que los niños leen de 150 y 200 páginas, en un momento donde todos pronostican que el libro se va a acabar. Porque hay un mundo de magia y fantasía que es del interés específico del niño. A los niños les gusta, ellos no tienen la menor idea de cómo es el mundo, sin embargo, si uno dice “Había una vez un gato que saltaba y se comía los canguro, o también, una abuela que jugaba fútbol” y para ellos eso es maravilloso; esas inversiones del mundo, el absurdo, es el mundo infantil.

En el caso del joven, está rompiendo con la infancia y sus intereses son otros. Pongamos el caso del beso, que mientras el niño escupe y le da asco si da uno, el adolescente lo hace con placer; entonces la temática es otra: el liceo, los enamoramientos. El escritor tiene que tener sensibilidad para escribir según los intereses del lector. Lo que no es el caso de la literatura para adulto, en ese caso el escritor escribe y ya, es cosa del lector si se identifica o no con el libro.

VC:Es decir, mientras que el escritor para niños y jóvenes debe tener cuidado con las temáticas que presenta, el escritor para un público adulto lo hace en forma de catarsis, según su inspiración e interés.

LCN:Así es.

VC:¿Y usted ha escrito para adultos?

(Se ríe con ganas antes de responder que tiene gavetas llenas de papeles de con poemas y cuentos para adultos; además asegura que va a comenzar un blog donde colgará sus obras para adultos)

LCN:Uno de los misterios que me suceden es que tengo quince años traduciendo poemas de otros y la gente me pregunta por los míos: “no es posible que tú sepas de poesía y no seas poeta”. Y respondo que si soy poeta pero no he publicado nada para adultos.

(En medio de la entrevista Luis Carlos vuelve a una discusión que seguramente tiene más de veinte años:La muerte del libro. Pero, como observa con rapidez, todos los años se editan libros y, mientras eso no ocurra, asegura que seguirá publicando)

LCN:La literatura infantil venezolana tenía dos problemas: estaba muy centrada en el niño lector y miraba poco al niño no lector y también había poco para el adolescente. Esos dos extremos. Yo participé de un concurso con una antología de canciones de cunas hechas por mí, y gané. Eso me satisface porque el primer momento literario del niño es cuando se va a bañar, a tomar la merienda, a dormir; y allí el papá y la mamá les cantan.

(Finalmente llegamos al Sapo Cururú, quien hace poco fue homenajeado en la Biblioteca Pública de La Vega; este sapo es una celebridad tan querida que el nombre de una sala, en una biblioteca pública de Guatire, es la del sapo y no el de su autor)

LCN: El sapo es un personaje muy alegre, contento, que le gusta inventar cosas: la arepa, el liquilique, además, llevó al mundo del petróleo. Él tiene un origen mítico. Cururú en varios idiomas indígenas de Brasil y Venezuela significa sapo y hay ceremonias donde ellos son los protagonistas. Además en Brasil hay una canción de cuna muy linda con un sapo Cururú.

(A la pregunta de si el Sapo Cururú es una reminiscencia de su infancia asegura que eso es un poco lo que hace cada escritor: volver a su pasado)

VC:¿Cómo aborda usted la escritura a la hora de enfrentarse a los distintos géneros literarios?

LCN:Una de las funciones del escritor es saber manejar las herramientas; uno puede escribir de varias maneras – ensayo, guión, cuento, crónica- y todo va a depender de cual motivación tenga uno cuando arranca. Cuando esto pasa puede ser que sea de una forma dramática (en el sentido teatral), y vienen los diálogos, poca ambientación. Es una obra de teatro. Pero, por ejemplo, el guión de cine, que es una de las cosas más secas del mundo para leer porque no es un texto para leer, es para hacer una película: uno tiene que separar día/noche, interior/exterior, eso es muy fuerte; entonces uno intenta poner la poesía en los diálogos.

VC:¿Y el estado de ánimo le influye?

LCN:Nosotros los artistas somos instrumentos musicales que se desafinan con mucha frecuencia. Un día de calor o de lluvia puede afectarnos de una manera terrible o maravillosa. Depende por dónde a uno le agarre el día, la mañana, la sorpresa, la noche mal dormida; pero uno debe intentar liberar todo su espíritu sin limitarse.

(Trayendo a colación su ensayo “Poética y Robótica”, el cual fue premiado en el Festival Internacional de Cádiz (1998), y que trata sobre la supervivencia de la poesía en un mundo tecnológico, más allá del tremendismo generalizado sobre el fin del hombre o el mundo, reflexiona tranquilo)

LCN:Es un ensayo viejo que se mantiene en vigencia. Hoy vemos una cantidad enorme de páginas web en las que se reflexiona sobre el arte. El que esté interesado en Van Gogh puede entrar en un foro en el que se estudie las distintas facetas de este artista; entonces en vez de estar ante la muerte del arte vemos que se está desarrollando cada vez más. Los espacios de la red están copados de gente hablando del arte sin preocuparse, si quiera, de si la tecnología nos va a devorar o no.

No es que yo creo, es que yo veo que la poesía nunca desapareció de la historia del hombre. Ella existe incluso antes de que la gente aprendiera escribir, allí hacían petroglifos y ahora, en el momento presente hay en el mundo una crisis de comunicación, pero al mismo tiempo es muy sabroso porque uno puede entrar en determinados sitios y participar de debates de muy alto nivel. Creo que nunca se ha leído y escrito tanto como ahora.

(Luiz Carlos tiene tres años dictando talleres de escritura creativa en la Fundación Teatro Teresa Carreño, invitado por el Centro Documental. Sus talleres centran como personaje protagónico a la propia Carreño, y asegura que ninguno de los tres talleres se parece entre sí porque jamás ha querido trabajar con “programas” preestablecidos)

LCN:Un artista puede ser buenísimo, sin embargo no sirve para enseñar; lo que los pedagogos llaman componente docente, que para mí suena muy rimbombante. Simplemente se trata de un compartir de las experiencias y uno no es autoridad sino que está al mismo nivel de las personas; acá en el taller hay una señora que ya es doctora y una muchacha de apenas dieciocho años, uno tiene que estar abierto a los sistemas de comunicaciones de las personas. Es esa parte de la docencia que me gusta aunque nunca quise ser profesor de planta. Para estos talleres de acá yo tomo aspectos de la vida de Teresa Carreño y según el interés los voy trabajando.

VC:¿Qué vuelve interesante un personaje como Teresa Carreño para la construcción de un personaje de ficción?

LCN: La riqueza de su vida. Pianista, cantante, compositora, directora de orquesta y de ópera, escritora y pedagoga; ella se codeó con toda la gente importante de la gente de la música de su época, siglo XIX. Estuvo con Stravinsky, con Schonberg, Liszt, etcétera. Su vida fue extremadamente rica; en Inglaterra le tienen un gran respeto porque en uno de sus conciertos recibió a Katherine Mansfield y, al día siguiente, las invitó a Mansfield y a Virginia Woolf; a Teresa le gustaba la literatura y esa fue una gran oportunidad. También conoció a Etel Smyth, una compositora que era sufragista, participaba del movimiento para el voto de la mujer; eso fue como un choque de locomotoras porque las dos tenían una personalidad muy fuerte. Con ella uno puede, como dramaturgo, hablar no de una obra con bemoles sino con sostenidos. No hubo un solo momento en que esa mujer tuviera un bajón.

VC:¿Cómo está vinculanda la música con la realización de un texto cinematográfico?

LCN: Cuando uno va a hacer una obra narrativa, trabaja con muchos personajes; entonces tiene que desdoblarse en cuantos personajes haya (hombre, mujer, niño), y aquí el punto crucial de Teresa Carreño es la música; así que yo le recomendé a los alumnos libros como “El Contrabajo”, de Patrick Suskind, para que ellos entendieran cómo sufre un músico, qué deseos tiene, cuáles son sus obsesiones. De los veinte estudiantes que tengo solo tres son músicos, así que el resto debe entender los deseos y ansiedades de un músico para dar prioridad a la obra, porque si no vamos a trabajar las cosas comunes y corrientes. Repetir y banalizar a la persona tomando aspectos secundarios de su vida.

VC:Vi que se ganó con “Operación Guacuco” el primer premio de una bienal, pero me pareció bastante curioso que en el veredicto se hablaba del folklore venezolano.  Y eso me lleva a preguntarle cómo se siente, ¿un venezolano nacido en Brasil o un brasileño criado en Venezuela?

LCN:Para eso yo tengo la teoría de los conjuntos de la matemática, aquí está Brasil y aquí Venezuela y yo en el medio. Soy el resultado de esos dos conjuntos que se impactaron. Mira, esa novela es muy divertida porque es sobre la imposibilidad de escribir porque yo soy disléxico, en vez de poner “pe” pongo “cu” y, no por eso puedes condenarme al silencio; y en esa novela hay un grupo de niños que tienen como tarea escribir un ejercicio y ninguno lo puede hacer; el único que lo logra es el disléxico porque tiene las herramientas de la imaginación; porque de qué sirve tener gramática y diccionario si no tienes la capacidad de crear.

Entrevista realizada por: Veruscka Cavallaro

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